Uno de los fenómenos más fascinantes del tiro con arco se encuentra en la “paradoja del arquero”. Este fenómeno puede ser controvertido a la vez que de muy sencilla comprensión. La controversia viene de la idea que afirma que no es lo mismo la paradoja para un arco sin ventana que para uno con ventana de tiro centrado, pero ¿es eso cierto? En un principio la paradoja se definió a partir de los arcos sin ventana o self-bows, pero en la actualidad se utiliza para hablar de la salida de flecha de cualquier arco de forma indiferente en ambos casos ¿porque es así, existe diferencia o realmente es lo mismo?

Fig 1: Ilustración de la paradoja del arquero (Klopsteg). Una flecha rígida cambiará de dirección a medida que la cuerda se acerca al arco para lanzar la flecha. Por lo tanto, parecería que la flecha debe volar más a la izquierda, ya que pasa por el lado izquierdo del arco. C. N. Hickman, F. Nagler, and P. E. Klopsteg, Archery: the technical side (National Field Archery Association, Redlands, Ca, 1947).

Lo que vemos al coger un arco sin ventana y colocar una flecha para ser disparada, es que la flecha queda apuntando fuera del plano central del arco, el cual está alineado con el objetivo, por lo que la flecha tendrá que rodear el cuerpo del arco si quiere llegar a su objetivo. Para conseguir esto la flecha primero tiene que flexionarse apartándose del cuerpo y después de rodear el cuerpo del arco volar recta dentro del plano que apunta hacia su objetivo. En un principio esta sería la paradoja del arquero, pues es difícil comprender cómo hace este quiebro la flecha para después seguir sin desviarse de su meta.

Sabiendo ya cual es la paradoja inicial, podríamos pensar que si la flecha se dispara desde un arco con ventana de tiro central este problema no debería darse, ya que en realidad en un arco con ventana la flecha no se dispara fuera del plano de su objetivo. Pero no es tan fácil la cuestión, pues aunque la flecha no tenga que rodear el arco para enfrentar el objetivo, esta sigue sufriendo una serie de fuerzas que distorsionan y entorpecen una salida limpia.

  1. Al iniciar el impulso de la flecha con la cuerda, el peso de la misma y la mayor masa de la punta, producen una resistencia que hace que la flecha se comprima, reflexionando al iniciar el movimiento. Esté la flecha situada en el plano central del arco o no.
  2. La suelta con dedos produce que al dejar ir la cuerda esta se desplace, primero hacia la izquierda del plano central del arco y después hacia la derecha (en arqueros diestros), y así sucesivamente hasta soltar la flecha y llegar al punto de reposo.

Fig 2: Movimiento de la cuerda después de la suelta.

Por todo ello, cuando la flecha sale del arco lo hace bamboleándose de un lado a otro, bamboleo que será cancelado en los primeros metros de vuelo. Es la flexión que se produce desde la salida hasta que la flecha se estabiliza la que actualmente recibe el nombre de “paradoja del arquero”. Pues, aunque el término se creó para definir el hecho de que la flecha rodeará el arco y posteriormente volará recta hacia su objetivo, está lo consigue gracias a esa flexión de la flecha, quedando así el término para definir la flexión que se produce en las flechas al salir de cualquier arco.

Entonces ¿cómo consigue la flecha volar recta hacia donde apuntamos? Para que el vuelo sea bueno no importa donde esté la flecha con respecto al plano central del arco al ser disparada. Lo que importa es que la flexion (spine) de la flecha sea la adecuada, para que así cuando las vibraciones se cancelen esta quede volando dentro del plano donde apuntamos. Por el contrario si nuestra flecha es muy rígida (poco spine), la flecha será impulsada hacia la izquierda del objetivo, y si es demasiado flexible, ésta se desviará a la derecha del mismo.

Fig 3: Flecha abandonando el arcoPor lo tanto, es la combinación correcta de longitud de flecha y rigidez del astil lo que, gracias a la “paradoja”, consigue que las flechas vuelen derechas hacia su destino, tengan estas que evitar en su trayectoria el cuerpo del arco o no.

 

Como apuntes finales, para los que queráis seguir investigando, comentar que el término lo utilizó por primera vez E.J. Rendtroff en 1913 para su artículo del 8 de febrero en “Forest and Stream” “The Toxophilist’s Paradox” y que el efecto lo grabó en vídeo por primera vez Clarence N. Hickman en 1937, el padre de la arquería científica como lo llamó Maryanne M. Schumm en su libro “Clarence N. Hickman, the Father of Scientific Achery”.

Fig 1: The Archer’s Paradox and Modelling, a Review – B.W. Kooi

Fig 2 y Fig 3: Manual De Tiro Con Arco. Ampliada Y Actualizada – de Kathleen Haywood,‎ Catherine Lewis

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *