– Con el tiempo quiero tirar en tradicional, pero con mi propio arco. Me lo fabricaré yo.

– Eso es imposible, tú no puedes fabricar un arco.

– Soy carpintero, trabajar la madera es mi pasión. Se como funciona, solo me falta aprender como va el tema de la fibra. Eso ya me pone a mitad de camino.

En aquel momento, quizás ingenuo, no sabía que, en realidad, ese sería el primer paso de un camino que me cambiaría la vida.

– Ya vi a otros intentarlo y también vi cómo se le partían en las manos.

– Sería porque no sabían hablar con la madera. Hacer un arco laminado, incluso sin fibra, y que no parta es fácil.

– Bueno, ya veremos. Si quieres te dejo uno mio para que lo copies, pero los que fabrican y diseñan los arcos son ingenieros, así que… tú mismo.

– Vale déjame el monoblock, que me gusta.

El arco que copié fue un Great Plains B Modelo “Río Bravo”. Recuerdo llegar al taller de un amigo y, con unas piezas de pino melis que tenía por allí, fabricar el primer molde. No me esmeré mucho pero lo repasamos lo suficiente con la fresadora como para que fuera bien a escuadra. Las láminas se cortaron con un disco de 3mm a lo largo, para ser prensadas al molde con neumáticos envueltos. Claro que no era manera de hacer un arco serio, pero para el fin de semana y después de darle un poco de forma al cuerpo, ya tenía un “arco“ que no se rompía. Mi primer reto estaba conseguido.

Posteriormente empecé a estudiar todos los arcos que veía y la primera lección que aprendí fue que todos estaban ahusados, esto quiere decir que el material de sus palas se reduce progresivamente hacia las puntas. Ahora el segundo reto era saber qué técnica emplear para conseguirlo. Además de esta, otras preguntas empezaban a surgir. Un mar de dudas se abría ante mí y lo único que me apetecía era zambullirme en sus aguas.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.