Es frecuente que al ver nuestros trabajos algunas personas sientan cierta admiración y nos digan cosas como “es una verdadera obra de arte” o “estás echo un artista”. Sabemos que son expresiones coloquiales, pero nos han hecho reflexionar. ¿Es un artesano un artista? Lo cierto es que no lo creemos así, pues si bien todo artesano lleva un pequeño artista dentro, arte y artesanía son dos disciplinas que buscan diferente fin.

En el caso del arte quien lo crea se sirve de diferentes técnicas, artesanales o no, para dar a luz una obra que busca, además de ser única, comunicarse y conectar con el espectador, transmitiendo un mensaje a través de la emoción o el sentimiento. Ya que la función del arte no solo ha de ser estética -a veces ni siquiera eso-, sino que ha de alterar el pensamiento y la conciencia de quien lo disfruta para que, incluso cuando este sea efímero, trascienda su tiempo y espacio gracias a las personas que consiguió conmover.

Por otra parte en la artesanía lo que prima, aparte de la belleza y armonía de la pieza, es la funcionalidad y la repetición de sus técnicas. Aprender todo lo necesario para dominar una artesanía es un largo camino que, tras años de experiencia y pericia, hará que las manos ganen tal habilidad que aun creando la “misma” pieza sabrán darle ese toque de maestría y originalidad que las haga únicas. Las creaciones artesanales buscan la belleza y la funcionalidad, pero son humildes en su pretensión y no buscan transformar nada más que la cotidianidad de quien les da uso.

Es por lo expuesto en los párrafos anteriores que creemos que la artesanía no es arte, aunque quien la practique sí pueda ser artista. Nosotros estamos realmente orgullosos de ser artesanos.

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