En este artículo queremos aclarar porque para un arquista el concepto de arco tradicional tiene poco que ver con el material con el que se construye o con las categorías que puedan definir las diferentes federaciones arqueras siempre expuestas a cambios normativos.

 

Repasando la historia de la arquería encontramos que los arcos compuestos con diferentes materiales laminados existen desde prácticamente el inicio de la arquería, lo que indica que los fabricantes usaban todo su ingenio para hacer arcos potentes, resistentes y rápidos, sin importar si para ello debían introducir una nueva técnica o material.

Clasificación morfológica de los arcos, fuente desconocida pero probablemente Balfour, a fines del siglo XIX. Debajo de “A” los arcos son de madera o cuerno, sobre “A” los arcos son de madera y cuerno. Imagen extraída del 2º volumen de “The Traditional Bowyer’s Bible”

 

Quizá desde esta perspectiva entendamos fácilmente que el tradicional longbow inglés no se diseñó así por ningún espíritu tradicionalista, sino porque querían fabricar el mejor arma de guerra de su época, en este enlace podréis leer un artículo sobre ello, o que los indios de las grandes planicies usaron la piel de serpiente y los tendones encolados en el respaldo de sus arcos para darle mayor resistencia y potencia, no por ser fieles a ninguna tradición.

 

Por eso, porque creemos que el concepto de tradición es muy amplio y nos duele escuchar en las líneas de tiro como se critica la “tradición” de aquellos que no se ajustan a no sabemos que idealización del concepto, pensamos que es momento de valorar que significa el término tradicional de una forma lógica, razonada y, por qué no, también integradora.

 

Las tres gráficas típicas para; arriba der: arco recto, arriba izda: arco recurvo, abajo: arco mecánico

Si dividimos los arcos en tres grandes familias, arco recto, recurvo y poleas, y analizamos la curva de potencia típica de cada uno, encontraremos una nueva forma de ver los arcos.

 

En la primera y segunda gráfica se ve como la energía se acumula a medida que el arco gana apertura y como, además, en todo momento el arquero tiene que sostener el máximo pico de fuerza. En cambio en la tercera gráfica encontramos que hay un rápido aumento en la energía acumulada, para después de pasar por una meseta o pico de fuerza tener una caída, haciendo que pasado un momento máximo de potencia la fuerza que el arquero debe hacer para sostener el arco abierto se reduzca por efecto de las poleas.

 

Si pensamos en lo que acabamos de analizar, rápidamente, nos daremos cuenta que en todos los arcos de las dos primeras familias, desde los prehistóricos longbows de fresno y tejo europeos hasta los más modernos recurvos con cuerpos de aleación y palas fabricadas de modernos materiales composite, necesitan que quien los use mantenga un esfuerzo constante y en aumento proporcional con la apertura para dispararlos, lo que no sucede con los arcos mecánicos. Por eso para cualquier arquista un arco que no es mecánico, por defecto, tiene que ser tradicional, siendo esta la única diferencia que nosotros conocemos.

Portada de la 2ª edición del libro de Dan Bertalan

 

Esta idea, que puede parecer innovadora, ya está presente en la obra de otros autores de la arquería como Saxton Pope, Fred Bear o Dan Bertalan. Este último incluyó en su libro Traditional Bowyers Encyclopedia, que es un exhaustivo compendio de fabricantes de arcos tradicionales de USA publicado en 1984, los arcos de Earl Hoyt Jr. cuando este ya estaba en plena producción del TD4 Gold Medalist, arco mundialmente reconocido por ser el mejor diseño de “arco olímpico” de su época, todo un arco tradicional en su más pura esencia para Dan Bertalan.

 

Esperamos que este nuevo enfoque del concepto de tradicional os haya resultado interesante y si estáis de acuerdo o en total desacuerdo podéis dejarnos vuestras opiniones en los comentarios de la página. Nos despedimos hasta la próxima Nota deseándoos buenas sueltas y mejores sensaciones.

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