En los anteriores artículos sobre la curva de potencia os explique su utilidad y la forma de hacerla, en estos enlaces podéis leerlos Curva de potencia I y Curva de potencia II. Para este tercero reservé el estudio detallado de las mismas.

La curva de potencia es una gráfica que se lee de forma visual, nada de derivadas del primer tramo ni películas raras que nos cuente algún gurú del tiro con arco, esta gráfica es una toma de datos reales y no se extrae a partir de ninguna función, así que ¿qué sentido tendría derivarla? Se que decir esto aquí puede parecer extraño, pero como ya me lo ha dicho la misma persona un par de veces, y se que lo contará en otros foros, mejor lo aclaro antes de empezar

Para que visualmente nos sea fácil su lectura, lo primero que debemos saber es dónde y cómo colocar la línea de muro. Esta línea, que en todas las gráficas está representada en rojo, nos ayudará a tener una referencia exacta de donde nuestro arco empieza a volverse más duro porque nuestra curva se separa de ella. En inglés es conocida como línea de stack, cuya traducción sería apilamiento, por el incremento de libras que se produce entre una pulgada y la siguiente. No se debe confundir el stack con el estaqueo, pues en realidad este último depende de varios factores que implican la posición de masas, tanto en las palas como en los cuerpos.

Curva de potencia del longbow Origen

Esta línea, como se puede ver en la gráfica lateral, se debe colocar tocando el primer punto de la línea y estirarla hasta el punto más profundo del valle, caiga este donde caiga. Desde ese punto se podrá ver como la curva se va separando poco a poco de la línea de muro, lo que indica donde empieza esa sensación de sobreesfuerzo que hay que hacer a cada paso para seguir abriendo el arco, y así podremos decir, sin engañar a nadie, a que apertura un arco empieza a sentirse duro. Por eso si un fabricante nos presenta su curva de potencia sin línea de referencia o con ella en otra posición que no sea esta debemos trazar una línea imaginaría que una estos dos puntos que os comento, y además desconfiar de su honradez o conocimientos.

Estos datos nos sirven cuando para la mayoría de los arcos, pues como ya os comento lo normal es que los arcos del mercado tengan curvas de potencia suaves y progresivas. Pero en la actualidad están saliendo al mercado algunos arcos que no cumplen con los estándares mínimos en el laminado de sus palas y estos fallos también se pueden descubrir gracias a la curva de potencia.

Gráfica con datos copiados de un post público en Facebook, pincha aquí para verlo.

¿Cómo sabemos si nuestro arco está dentro de estos? De una forma muy sencilla, su curva, como se puede ver en la que recogí de un perfil en Facebook, están llenas de baches en su progresión. Puede que alguien intente explicar que esto no tiene importancia, pero la verdad es que estos arcos son ingobernables y seguramente crearán inseguridades en los arqueros que los usen.

¿Por qué se puede afirmar esto? Sencillamente porque habrá tiros con una ejecución perfecta donde la flecha irá a parar a un lugar totalmente inesperado, esto sucede por culpa de los saltos en la transmisión de energía a la flecha, pues como ya expliqué, en el primer artículo, según como el arco acumula su energía así la transmitirá a la flecha.

Puede alguien quiera vender estos arcos como de gran calidad pero muy críticos, solo para grandes arqueros, si es así os estará engañando. Porque un arco de gran calidad, si sus laminados son de madera tendrá algunos pequeños defectos casi inapreciables en la curva y uno de menor calidad podremos apreciar algún defecto un poco mayor, pero nunca baches como los que se ven en la curva anterior.

Arco de calidad media

A continuación veremos dos curvas más, la primera será la de un arco de calidad media y la segunda la de uno de alta calidad. En ellas se pueden apreciar esas ligeras diferencias en la progresión de la curva, siendo más suave el de mayor calidad que el de calidad media. Pero claramente ninguno tiene defectos tan graves como la curva que está llena de baches.

Arco de alta calidad

Una vez visto todo esto está claro que con los datos en la mano se puede afirmar cuando un arco está mal construido. Pues el arco, como elemento mecánico que es, si no tiene una curva de potencia adecuada no trabajará bien. Produciendo esos tiros erráticos de los que hablé.

Una pena que haya arquistas a los que poco le importan los arqueros con tal de ganarse lo suyo. Pues como ya dije y creo necesario recalcar un arco de estas características puede crear inseguridades psicológicas a cualquiera que lo use. Sin un estudio honrado del arco lo primero que pensaremos es que eso fallos se producen en la suelta o cualquier otra parte de nuestra técnica. Nadie le echa la culpa a un arco que cuesta más de 600€ y que además es avalado por arqueros y arqueras de “reputada” experiencia. Quizá hoy en día debamos hacerlo y aprender a usar esta técnica para analizar nuestros arcos nada más comprarlos, pues nadie quiere un arco que tira peor que uno mismo.

Con este artículo, y los anteriores, espero que los nuevos arquistas que quieran vender sus creaciones tengan en cuenta que si no tienen una maquinaria adecuada para preparar sus materiales, lo mejor es que compren el material preparado a empresas que se dedique a fabricarlo y les garanticen unas garantías en las tolerancias de los mismos. Engañar a los clientes y crear inseguridades no aparecen como buenas prácticas en el manual del buen artesano.

Si os parece interesante espero que compartáis este artículo con todas vuestras amistades, y sin tener más que añadir en él os invito a que me preguntéis cualquier duda que os pueda surgir a este respecto. Un flechabrazo a todos, como dicen los compañeros argentinos del programa de radio flechados.

En este artículo queremos aclarar porque para un arquista el concepto de arco tradicional tiene poco que ver con el material con el que se construye o con las categorías que puedan definir las diferentes federaciones arqueras siempre expuestas a cambios normativos.

 

Repasando la historia de la arquería encontramos que los arcos compuestos con diferentes materiales laminados existen desde prácticamente el inicio de la arquería, lo que indica que los fabricantes usaban todo su ingenio para hacer arcos potentes, resistentes y rápidos, sin importar si para ello debían introducir una nueva técnica o material.

Clasificación morfológica de los arcos, fuente desconocida pero probablemente Balfour, a fines del siglo XIX. Debajo de “A” los arcos son de madera o cuerno, sobre “A” los arcos son de madera y cuerno. Imagen extraída del 2º volumen de “The Traditional Bowyer’s Bible”

 

Quizá desde esta perspectiva entendamos fácilmente que el tradicional longbow inglés no se diseñó así por ningún espíritu tradicionalista, sino porque querían fabricar el mejor arma de guerra de su época, en este enlace podréis leer un artículo sobre ello, o que los indios de las grandes planicies usaron la piel de serpiente y los tendones encolados en el respaldo de sus arcos para darle mayor resistencia y potencia, no por ser fieles a ninguna tradición.

 

Por eso, porque creemos que el concepto de tradición es muy amplio y nos duele escuchar en las líneas de tiro como se critica la “tradición” de aquellos que no se ajustan a no sabemos que idealización del concepto, pensamos que es momento de valorar que significa el término tradicional de una forma lógica, razonada y, por qué no, también integradora.

 

Las tres gráficas típicas para; arriba der: arco recto, arriba izda: arco recurvo, abajo: arco mecánico

Si dividimos los arcos en tres grandes familias, arco recto, recurvo y poleas, y analizamos la curva de potencia típica de cada uno, encontraremos una nueva forma de ver los arcos.

 

En la primera y segunda gráfica se ve como la energía se acumula a medida que el arco gana apertura y como, además, en todo momento el arquero tiene que sostener el máximo pico de fuerza. En cambio en la tercera gráfica encontramos que hay un rápido aumento en la energía acumulada, para después de pasar por una meseta o pico de fuerza tener una caída, haciendo que pasado un momento máximo de potencia la fuerza que el arquero debe hacer para sostener el arco abierto se reduzca por efecto de las poleas.

 

Si pensamos en lo que acabamos de analizar, rápidamente, nos daremos cuenta que en todos los arcos de las dos primeras familias, desde los prehistóricos longbows de fresno y tejo europeos hasta los más modernos recurvos con cuerpos de aleación y palas fabricadas de modernos materiales composite, necesitan que quien los use mantenga un esfuerzo constante y en aumento proporcional con la apertura para dispararlos, lo que no sucede con los arcos mecánicos. Por eso para cualquier arquista un arco que no es mecánico, por defecto, tiene que ser tradicional, siendo esta la única diferencia que nosotros conocemos.

Portada de la 2ª edición del libro de Dan Bertalan

 

Esta idea, que puede parecer innovadora, ya está presente en la obra de otros autores de la arquería como Saxton Pope, Fred Bear o Dan Bertalan. Este último incluyó en su libro Traditional Bowyers Encyclopedia, que es un exhaustivo compendio de fabricantes de arcos tradicionales de USA publicado en 1984, los arcos de Earl Hoyt Jr. cuando este ya estaba en plena producción del TD4 Gold Medalist, arco mundialmente reconocido por ser el mejor diseño de “arco olímpico” de su época, todo un arco tradicional en su más pura esencia para Dan Bertalan.

 

Esperamos que este nuevo enfoque del concepto de tradicional os haya resultado interesante y si estáis de acuerdo o en total desacuerdo podéis dejarnos vuestras opiniones en los comentarios de la página. Nos despedimos hasta la próxima Nota deseándoos buenas sueltas y mejores sensaciones.

Al hablar del fistmele a cualquiera sabe que nos referimos a esa medida que va de la garganta del arco y hasta la cuerda cuando este está armado en la que este funciona de forma óptima. También se refiere a la horquilla de medidas que nos da el fabricante donde debemos encontrar esa medida óptima para la combinación entre el arco y quien lo usa.

El fistmel exacto para cada deportista siempre se encuentra dentro del margen que nos da el fabricante. No respetarlo invalida cualquier garantía.

 

Escuchar esta palabra hoy día en el mundo arquero empieza a ser una rareza, más si salimos del territorio español. Es por eso que decimos que es un anglicismo muy castizo.

 

¿Por qué está dejando de usarse? Suponemos que se ha sustituido el término por el actual “brace height” por una cuestión de comunicación comercial. Este nuevo término es mucho más fácil de traducir puesto que es un concepto directo, en castellano su traducción es “altura de armado” aunque si decimos “distancia de armado” definimos mejor el concepto.

 

Como vemos la traducción del término moderno es sencilla y directa, sin posibilidad de errores de concepto. Pero ¿qué pasaría si alguien quisiera traducir la nomenclatura tradicional, sería tan fácil? La respuesta en este caso ha de ser negativa, así que vayamos a por ella.

 

Al no haber tenido nunca una traducción para encontrarla debemos viajar a la raíz del concepto y para ello hemos recurrido al Collins English Dictionary donde encontramos lo siguiente:

 

Fistmele (ˈfɪstˌmiːl): noun (archery) a measure of the width of a hand and the extended thumb, used to calculate the approximate height of the string of a braced bow

Word origin of ‘fistmele’ from fist + mele, variant of obsolete meal measure

 

TRADUCCIÓN:

 

Fistmele (fɪstˌmiːl): sustantivo (tiro con arco) la medida del ancho de una mano más el pulgar extendido, que se usa para calcular la altura aproximada de la cuerda de un arco armado.

Origen de la palabra ‘fistmele’ de fist + mele, variante obsoleta de una medida de comida.

Con la altura de armado nos referimos al fistmele (The bow builder’s book pag. 45)

Con todo esto ya tenemos el origen origen de la palabra ‘fistmele’; la unión de las palabras fist (puño) + mele, que es una variante obsoleta de una medida de comida. Siendo la traducción del concepto algo así como: la medida del puño con pulgar.

 

Como vemos es un concepto que puede dar traducciones muy extrañas a otros idiomas y pensamos que por eso los comerciantes de USA han decidido cambiar el término por otro más fácil de traducir en un mundo globalizado como el que vivimos y así evitar problemas con las garantías, ya que respetar esta medida es crucial para no dañar el arco.

 

Esa falta de traducción y nuestra resistencia a cambiar un concepto que en castellano es más fácil de pronunciar que el moderno, que tampoco vamos a traducir, puede ser el secreto de la supervivencia de este anglicismo en nuestro castellano más castizo, y lo digo así porque los países de habla hispana en América del sur son más propensos a utilizar el término moderno y puede que sea solo en España donde lo veamos resistir con el tiempo.

 

Esperamos que este artículo os haya gustado o almenos resultado interesante, si es así hacednoslo saber en los comentarios y también qué otros temas queréis que traigamos a “Las Notas de Lignum”. Un saludo y buenas flechas a todos los que seguís y apoyáis nuestro trabajo.

En el artículo que traemos hoy vamos a dar un paseo por los inicios de este proyecto, y de paso también un poco por su futuro.
Cuando me propuse fabricar arcos como primer proyecto escogí fabricar un recurvo monoblock (aquí podéis encontrar un álbum con fotos). Este tipo de diseño tiene una dificultad en si que otros no tienen, al ser recurvo la posibilidad de alabeo en las palas es mayor y por ser monobloc la posibilidad de corregirlo es menor, por eso puede que esta sea una de las piezas más difíciles para el principiante.

Prensa dentro del horno

En la primera fase lo importante era conseguir una alineación perfecta de todas las partes, como suponía no sería fácil pero tampoco imposible. Hubo que pelear con el rectificado de las prensas, de las que tuve que hacer varias antes de conseguir la definitiva. Después, algo inesperado para mi, fue necesario recalibrar algunas máquinas para conseguir una tolerancia en las láminas que permitiera al laminado final trabajar sin tensiones laterales, lo que hace que las palas se retuerzan en el tiempo con su uso.

Curva y ES Prototipo-1

Una vez conseguida la alineación perfecta ya estaba preparado para el siguiente paso, valorar la validez y eficiencia del arco. Para empezar se lo dejé a algunos arqueros y arqueras para que me dieran su impresión. Era un buen arco, suave, estable, tenía mucho potencial. Según todos podría fabricarlo para la venta, pero como los datos técnicos no me convencian no lo saqué a la venta y decidí centrarme en el longbow BRE que todos los que nos seguís ya conocéis.

Curva y ES Prototipo-2

Esa decisión se basó en la eficiencia de los primeros prototipos, solo llegaba al 88,5% y eso era muy poco para un arco de calidad, como los que quería para mi marca. Por eso tenía que conseguir un laminado que me permitiera sacar más energía de las palas. Después de investigar y modificar la forma de fabricar las láminas hice varios prototipos y conseguí el ansiado deseo de todo arquista, aumentar la eficiencia de sus arcos, en este caso ese aumento es del 2,5% llegando así al 91% de eficiencia en este arco, quizás podamos sacarle algo más.
Viendo las curvas de potencia se puede apreciar como en el prototipo 2 la zona superior de la “colina” se prolonga tanto que elimina la zona de “valle”, este aparecerá a partir de las 28” de apertura siendo practicamente plano y eliminando el “stack”, lo que será una ventaja para quienes tengan una gran apertura.

Curva de potencia Prot-2 a 30″

Es una pena que un accidente fatal cuando tenía el arco sobre el tablero de ajustes hiciera que saltara en vacío, partiendose la cuerda y un trozo de la fibra. Esto me impidió seguir con las pruebas en este prototipo y por eso aun no podemos saber su eficiencia dinámica. Pronto os iré contando más novedades sobre este modelo de arco con el que tanto he aprendido, os puedo adelantar que fabricaré uno en exclusiva como parte de los premios del II Trofeo Comarca de la Sidra organizado por Emilio de Casa Aldea Los Valles, ya sabéis dónde acudir si queréis ser los primeros en tener una de estas maravillas de la ingeniería artesana.

Pala y cuerda accidentadas

Volveré al taller a seguir investigando y trabajando para hacer arcos que puedan cumplir vuestros sueños y os iré contando como van en proximas notas. Por ahora me despido deseando que vuestras flechas vuelen siempre rectas y lleguen a sus objetivos pero sobre todo que siempre encontréis la fuerza y el tesón para conseguirlo.

 

En el primer artículo de esta serie explicamos la utilidad de la curva de potencia para valorar el rendimiento de los arcos, por eso era de rigor que en el segundo capítulo explicáramos cómo crear la de vuestros propios arcos, también podreis descargar una hoja de cálculo que os facilitara la tarea de crear la gráfica y de hacer los diferentes cálculos de eficiencia. (pulsa aquí para descargarla)

Los datos que necesitamos para crear nuestra curva de potencia y obtener las diferentes eficiencias del arco son: apertura-potencia, peso de flecha y velocidad de flecha, como os indicamos bastará con introducirlos en la celda correspondiente dentro de la hoja y el resto estará hecho. Para recoger los datos de apertura-potencia necesitamos medir la potencia del arco pulgada a pulgada. Cuando vayamos a hacerlo debemos tener en cuenta el estándar que usamos los fabricantes para medir la apertura, este establece que: La medida real de apertura se corresponde con la medida comprendida entre el punto de contacto del culatín con la cuerda y el punto más profundo de la empuñadura más 1¾”.

Para eliminar posibles dudas vayamos con un ejemplo práctico de cómo tomar estas medidas:

Apertura de un arco ajustada al estándar AMO

Tomaremos como ejemplo un arco que tiene un fistmelle de 6½”, para ajustar la medida al estándar AMO debemos sumarle 1¾” , quedándonos que la apertura real del arco ya está en 8¼”.

 

 

Bastidor de pruebas para medir y ajustar arcos

Una vez ajustada la medida, usando una pesa de arcos, iremos tomando la medida de potencia que nos de el arco abriendolo pulgada a pulgada. En nuestro caso abrimos ¾” y nos encontramos en las 9” de apertura real del arco, aquí anotaremos el valor que se registre en nuestra pesa, continuamos abriendo otra pulgada para medir el siguiente paso y seguimos así hasta 28”, si usamos otras aperturas deberemos tener en cuenta que estamos fuera de los estándares de los fabricantes aunque para uso personal es totalmente válido. Para hacer estas mediciones es útil usar una flecha con las medidas marcadas o, para los más osados, fabricar un bastidor de pruebas como el que mostramos en la foto.

Ahora que ya tenemos los datos de potencia apertura podremos completar el estudio de nuestro arco añadiendo los datos de peso y velocidad de flecha. Para obtener estos datos, deberemos usar una pesa de precisión para pesar las flechas y un cronógrafo para medir su velocidad, es recomendable tomar los datos de varias flechas similares y hallar una media con esos datos para introducir en el cálculo.

 

Hoja de cálculo con la gráfica en el centro y las columnas de datos

Con todos los datos en nuestro poder y una vez descargada la hoja de cálculo podemos disponernos a rellenarla y ver que nos cuenta de nuestro arco. Al abrirla encontramos una gráfica en la zona central flanqueada por varias tablas, una a la derecha y tres a su izquierda.

 

Columna donde introducir los datos de potencia

En la tabla de la derecha usaremos la columna central para introducir los datos de potencia-apertura y nuestra curva irá creándose de forma automática mientras en la columna de fondo amarillo nos ofrece el incremento de potencia entre cada paso.

A la izquierda de la gráfica encontramos otras tres tablas: en la primera tabla podemos anotar los datos del arco que estamos midiendo para que quede registrado; en la segunda tabla incluimos los datos de peso y velocidad de flecha, necesarios para la eficiencia dinámica del arco; en la tercera tabla es donde se calcula de forma automática los datos de:

  • Potencia @ 28”: esta es la medida estándar usada por los fabricantes para marcar la potencia de los arcos

    1ª Datos del arco – 2ª Peso y velocidad de flecha

  • Potencia máxima: este valor es el máximo medido en el arco, puede ser el que nosotros queramos medir menor o mayor de 28”. Al relacionarlo con la energía almacenada nos dará la eficiencia estática para los valores que usemos, si queremos hacer una comparativa estándar deberemos tenerlo en cuenta, como indica Norb Mullaney en su artículo: “For comparative bow tests we standardize all data by using the AMO standard 28-inch draw length as the value for testing”

“Para hacer comparativas de arcos estandarizamos los datos mediante el uso de la norma AMO de longitud de apertura a 28” como valor para las pruebas.”

  • Energía almacenada: es la potencia real que acumula nuestro arco en sus palas para la potencia medida de la que solo una parte será transmitida de forma efectiva a la flecha, por eso también es necesario conocer su eficiencia dinámica.
  • Eficiencia estática: este índice se extrae al relacionar la Energía almacenada y la Potencia máxima. Cuanto mayor sea este porcentaje más energía es capaz de almacenar nuestro arco, cuánta de esta se transmita de forma efectiva a la flecha será lo que nos indique la eficiencia dinámica.
  • Eficiencia dinámica: es un índice que se obtiene relacionando la Energía cinética (EK) con la Energía almacenada. Como ya comentamos lo que medimos es la energía que se transfiere a la flecha de forma efectiva, indicar aquí que debemos usar flechas con un peso siempre igual o superior al mínimo que recomiende el fabricante.
  • Energía cinética (EK): la obtenemos relacionando el peso de la flecha y su velocidad (ft/lb). Este dato en nuestro caso solo se utiliza para obtener la eficiencia dinámica, pero es un dato importante en balística, ya que se puede usar para medir el alcance y penetración de los proyectiles.
  • Grains por libra: este dato no se necesita para ningún cálculo, pero ya que nuestra intención es que uséis esta hoja como un registro más de vuestro material decidimos incluir este dato por la importancia que tiene, la cual explicaremos en un próximo artículo hablando del peso mínimo de flecha.

En nuestra recopilación y estudio de información sobre el diseño y el rendimiento de los arcos no hemos encontrado ningún estándar para catalogar la eficiencia que ha de tener un arco que se incluya en una gama de calidad u otra, por eso dejaremos esa sección a vuestro buen criterio y experiencia, pues estamos seguros que compartiendo esta información en vuestros clubes y asociaciones podréis hacer una comparativa entre vuestros arcos y descubrir cosas interesantísimas.

Esperamos que disfruteis tanto de este artículo como nosotros escribiendolo y que nos dejéis vuestras dudas o sugerencias en los comentarios. Hasta que nos volvamos a leer os deseamos buenas flechas y mejores sensaciones.

¿Qué es la curva de potencia de un arco y para qué sirve? Esa duda y algunas más es lo que esperamos resolver con esta serie de artículos de la que os traemos su primera entrega.

 

En 1975 Norb Mullaney publica su artículo -How and why archery world bow test are conducted (haz clic si deseas leerlo)– para la revista Archery Magazine, en él establece el método por el cual, a partir de ese momento, se guiarán todos los fabricantes para llevar a cabo las pruebas de eficiencia de sus arcos. En dicho artículo nos ofrece una serie de fórmulas, explicación incluida, con las que medir la eficiencia estática y dinámica usando la combinación de apertura potencia, el peso de la flecha y su velocidad. No en vano este ingeniero industrial fue una de la autoridades en el diseño y la mejora del rendimiento de los arcos modernos.

 

Midiendo la energía que un arco acumula y cómo lo hace estamos viendo cómo es transmitida a nuestra flecha, por eso esta es la mejor manera de medir el rendimiento de nuestros arcos, y aunque no es el único aspecto que importa para valorar su calidad sí podemos decir que es más del 50% de esa valoración. La curva de potencia es una gráfica que representa la energía acumulada por el arco y nos permite, a simple vista, sacar conclusiones sin necesidad de hacer cálculos, sobre todo si ya conocemos la curva de otros arcos. Por eso creemos que este método, se lleven a cabo los cálculos o no, es imprescindible a la hora de valorar la calidad de un arco y debe estar al alcance de todo arquero y arquera.

 

Al analizar una gráfica de este tipo de forma visual lo primero que debemos tener en cuenta es que la energía que acumula nuestro arco de forma efectiva está representada por el área comprendida entre la curva y la vertical de la última medida tomada, así que cuanto mayor sea ese área más energía tendremos disponible.

 

En la gráfica típica de longbows y recurvos solemos encontrar una “colina” y un “valle”. La “colina” es la zona de carga de nuestro arco y en la gráfica va desde el comienzo de la apertura del arco hasta aproximadamente las 25”, el “valle” pertenece a la zona de anclaje y en la gráfica aparece a partir de las 25” hasta donde llevemos nuestra medida, 28”, 29”…

 

Lo deseable para cualquier tipo de arco, ya que según su perfil tienen diferente curva, es que la “colina” sea lo más pronunciada posible pues eso significa una mayor carga de energía, que luego se transmitirá a la flecha. Al contrario, el “valle” querremos que sea prácticamente plano, pues eso nos asegura un arco amable en las aperturas por encima de las 28” pulgadas y un aumento progresivo de la aceleración, lo que ofrece un vuelo más estable de la flecha.

 

En las siguientes gráficas veremos los casos reales de tres longbows de los cuales, para simplificar, supondremos que tienen el mismo perfil, aunque no sea así.

 

Primera curva de potencia

La primera curva que analizamos es una curva en la que la “colina” se encuentra ligeramente deprimida, creando dos zonas de máxima aceleración. Este tipo de curvas no progresivas pertenecen a arcos muy críticos con cualquier tipo de fallo. Lo deseable es una curva progresiva puesto que la energía se transmitirá de igual forma a la flecha, siendo deseable que la aceleración máxima se produzca hacia el final del recorrido.

 

Si nos fijamos en el valle podemos observar que a partir de las 28” la curva se separa de nuestra línea de referencia, este efecto se denomina stack, término inglés usado para definir el incremento pronunciado de potencia en las aperturas superiores. En este caso nos encontramos ante un arco un poco duro pero sin ningún problema. En arcos donde ese incremento sea muy pronunciado habrá que tener cuidado con las vibraciones que pueda producir y usarlo en aperturas bajas, donde aparece el stack, por la salud del arco y de quien lo use.

 

Segunda curva de potencia

Nuestra segunda gráfica nos muestra una colina típica con una precarga muy razonable y totalmente progresiva. La cresta se encuentra hacia la base proporcionando así una buena aceleración en la salida de la flecha, como ya comentamos. Si analizamos el “valle” podemos ver cómo en este caso se mantiene más cerca de la recta de referencia, lo que nos indica que es un arco con pocas vibraciones en la suelta, además de amable para arqueros de gran apertura.

 

Tercera curva, arco de alto rendimiento

Para el tercer ejemplo hemos traído la curva de un longbow de alto rendimiento donde nada más ver su gráfica podemos apreciar que su “colina” es más alta y su falda superior más prolongada que en los casos anteriores, lo que nos indica que la zona de carga y precarga están perfectamente aprovechadas, para llegar a un “valle” casi plano que nos indica que tenemos ante nosotros un longbow sin vibraciones y con una eficiencia y velocidad superiores a la media.

 

Esperamos que os haya resultado ameno e interesante este artículo y, como siempre, os invitamos a que dejéis vuestras opiniones y comentarios sobre él. Os deseamos que vuestras flechas vuelen siempre derechas al blanco y si no es así, que os divirtáis descubriendo por qué.

En esta segunda parte (haz clic aquí si deseas leer la primera) nos vamos a arriesgar a ofrecer una traducción al castellano de este preciso término inglés que define nuestra amada profesión, una traducción que va un poco más allá e inventa un nuevo nombre para denominarla.

Como sucede en muchas ocasiones la respuesta llegó gracias a la casualidad. Cierto día tomando café con una amiga, que es licenciada en filología hispánica, le comenté sobre el primer artículo escrito y la imposibilidad que encontraba para hacer una traducción directa inglés-español de la palabra bowyer. No había pasado mucho tiempo cuando me dice tan tranquila:

– Arquista, a arco solo hay que añadirle -ista como en ebanista.

Acababa de crear un neologismo, o lo que es ligual se había inventado una nueva palabra. No es algo tan infrecuente; en todos los idiomas se crean nuevas palabras, en algunas ocasiones por necesidad de nuevas denominaciones, como es nuestro caso, y en otras por simple moda, como cuando se adaptan palabras de otro idioma existiendo términos en el propio (extranjerismos).
Nuestra amiga no le dió mayor importancia a su creación, como quien alumbra palabras cada día, pero lo cierto es que nos pareció tan elegante la forma en que lo hizo que nos vemos obligados a explicarla. En este caso el recurso que utilizó fue el de derivación, donde lo que se hace es añadir prefijos o sufijos a la raíz o lexema de una palabra. Esto quiere decir que había cogido la raíz [arco] y le había añadido el sufijo -ista, que en su segunda acepción la RAE lo define como: sufijo que forma sustantivos que designan generalmente a la persona que tiene determinada ocupación, profesión u oficio. Almacenista, periodista, taxista.

Extracto de la RAE

Al crear una nueva palabra había conseguido justo lo que se buscaba, encontrar una definición propia para nuestro oficio, que es el de diseñar y fabricar arcos, y que esta no pudiera confundirse con los términos deportivos que ya existen. Con arquista Gemma Alonso López, que así se llama nuestra amiga e inventora de palabras, lo consigue a la perfección y de forma elegante. Quedando entonces arquero y arquera para definir a quien se dedica al tiro con arco y arquista para aquellos que nos dedicamos a su diseño y fabricación.

Esperando que este breve artículo os haya gustado os invitamos a emplear dicho término que, a partir de ahora, emplearemos nosotros, como aspirantes al título de “Maestro Arquista”. Hasta que ello suceda, saludos y buenas flechas.

Esta mirada tan impactante es la de Giraldus Cambrensis, o Gerallt Gymro en galés, un clérigo e historiador del siglo XII a quién debemos el primer registro del daño de una flecha de longbow inglés. Hemos encontrado muchas fuentes que citan a Gerallt y a dicho flechazo de la siguiente manera:

“En 1188 William de Braose, un caballero inglés en lucha contra los galeses, informó que una flecha había penetrado su cota de malla y su ropa, pasó por su muslo y su silla de montar y finalmente entró en su caballo.”

Este fragmento pertenece a una página del departamento de Historia del M.I.T., el Instituto Tecnológico de Massachusetts (haz clic aquí para verla). Nos gusta investigar sobre historia de los arcos de modo que, por curiosidad, buscamos a William para ver si había algún registro de sus heridas más preciso, pero no encontramos nada. Algo raro dado que la familia de Braose no es menor en la historia inglesa, y especialmente William, a quien los galeses llamaron “El Ogro de Abergavenny”.

¿Y a qué se debe la atribución de semejante mote? os preguntaréis. A la tremenda masacre de Abergavenny. Y es que el bueno de William invitó a varios líderes galeses a una cena de reconciliación en el castillo de Abergavenny durante el día de Navidad, para encontrar un camino hacia la paz, pero el camino que encontraron fue el del cuchillo. Muy Juego de Tronos, sin duda, sobre todo cuando consideramos que de Braose luchó al lado de Ricardo Corazón de León y fue responsable de que Juan sin Tierra heredase sus territorios franceses, en tanto que de su mano quedó la desaparición del legítimo heredero, Arturo I, de tan solo dieciséis años. También persiguió y mató al hijo, de solo siete años, de una de sus víctimas de la masacre, el príncipe galés Seisyll ap Dyfnwal.

Desde luego, si quien lanzó esa histórica primera flecha fue un galés, sin duda habría querido que le diese al Ogro de Abergavenny. Pero como dijimos, no hay registro alguno de dichos daños en su vida. Por eso hemos buscado las fuentes originales del flechazo, hasta dar con Gerallt de Gymro (el nombre en galés nos gusta más).

Merece la pena señalar la relevancia histórica de esa flecha galesa. Podemos considerar este flechazo como el punto de partida de una pequeña revolución armamentística que cambiará la estrategia de guerra y a la sociedad inglesa, reconfigurando la política europea a través de importantes batallas. Es el momento en que la flecha plebeya vence a la noble armadura. Un momento donde el arco se vuelve a imponer como un instrumento de guerra que marca las diferencias. Por eso, aunque parezca poca cosa, es hermoso encontrar y consultar las fuentes originales que podamos.

Y consultando llegamos a El itinerario del arzobispo Baldwin a través de Gales, AD 1188. Por Giraldus de Barri (nuestro Gerallt), un viejo libro de 1806 que, gracias a la universidad de Toronto, podemos consultar en la web Archive.org y donde está la página clave en que se reproduce el flechazo (haz clic aquí si tienes interés en verlo). Este volumen viene a ser una traducción del latín de Gymro (1188) al inglés de Sir Richard Colt (1806). Y en dicha traducción encontramos algo inesperado.

Estos libros son un puente de las maravillas entre el pasado y el presente

Como podemos leer, no fue William quien recibió el impacto, sino uno de sus soldados, a lo que él da testimonio. La traducción aproximada reza así:

Parece digno de mención que la gente de Gwentland está más acostumbrada a la guerra, son famosos por su valor y mayores expertos en tiro con arco que los de cualquier otra parte de Gales: los siguientes ejemplos prueban la verdad de esta afirmación. En el último asalto del castillo antes mencionado, que sucedió en nuestros días, pasando dos soldados sobre un puente a una torre construida sobre un montículo de tierra para tomar los galeses en la retaguardia, penetraron con sus flechas el portal de roble, que tenía cuatro dedos de grosor; en memoria de dicha circunstancia las flechas fueron preservadas en la puerta. William de Breusa también testifica que uno de sus soldados, en un conflicto con los galeses, fue herido por una flecha, que atravesó su armadura doblemente recubierta de hierro y, pasando por la cadera, entró en la silla de montar y hirió de muerte al caballo. Otro soldado, igualmente bien protegido con armadura, tenía su cadera penetrada por una flecha a la silla de montar, y al girar su a caballo, recibió una herida similar en la cadera opuesta, que lo fijó en ambos lados a su asiento. ¿No se podría esperar esto de una ballesta? Sin embargo, los arcos utilizados por esta gente no están hechos de cuerno, marfil o tejo, sino de olmo silvestre; sin pulir, grosero pero robusto; no calculado para disparar una flecha a una gran distancia, pero sí para infligir heridas muy severas en pelea cerrada.

Una flecha lanzada por el longbow de un campesino galés hace temblar al señor inglés. Y el inglés entiende el mensaje: ese arma puede cambiar el curso de las batallas. El inglés es astuto, aprende e incorpora. Desde ese momento el longbow pasó a conocerse como un arma inglesa provocando el mencionado impacto social: prácticamente todo varón debía poseer un arco largo y ser capaz de emplearlo, en las aldeas se organizaron zonas de tiro para las prácticas, tirar se convirtió en algo casi obligatorio de los domingos e incluso un par de siglos más tarde se prohibieron los deportes (futbol incluido) que pudiesen distraer de sus responsabilidades a los arqueros del reino.

La Batalla de Crécy, por Jean Froissart en “Las Crónicas”

¿Representó el comienzo del fin de la caballería? ¿Cambió por completo los paradigmas de la guerra del momento? Es difícil afirmarlo, son muchos los factores que juegan en la Historia, pero a todas luces parece ser uno de los determinantes. Y desde nuestros ojos modernos, todo comenzó con esa flecha reflejada en El itinerario del arzobispo Baldwin, una importante flecha que no mató al caballo de William de Braose, sino al de uno de sus soldados.

Por nuestra parte sabemos que no hemos descubierto la pólvora, y asumimos que sin duda estos matices que mostramos ya han sido más que revisados por historiadores y amantes de los arcos y el pasado. Aún así nos ha sorprendido ver este error histórico en muchas páginas web del gremio, hemos mandado un correo electrónico al MIT para que revisen sus fuentes y, si nos equivocamos en nuestras apreciaciones, nos saquen del error. Cosa que también, siempre, os pedimos a vosotros, pues somos artesanos del arco, no de la Historia, y si cometemos fallos o imprecisiones en nuestros textos estaremos encantados de que se nos señalen.

Salud y buenas flechas.

Es frecuente que al ver nuestros trabajos algunas personas sientan cierta admiración y nos digan cosas como “es una verdadera obra de arte” o “estás echo un artista”. Sabemos que son expresiones coloquiales, pero nos han hecho reflexionar. ¿Es un artesano un artista? Lo cierto es que no lo creemos así, pues si bien todo artesano lleva un pequeño artista dentro, arte y artesanía son dos disciplinas que buscan diferente fin.

En el caso del arte quien lo crea se sirve de diferentes técnicas, artesanales o no, para dar a luz una obra que busca, además de ser única, comunicarse y conectar con el espectador, transmitiendo un mensaje a través de la emoción o el sentimiento. Ya que la función del arte no solo ha de ser estética -a veces ni siquiera eso-, sino que ha de alterar el pensamiento y la conciencia de quien lo disfruta para que, incluso cuando este sea efímero, trascienda su tiempo y espacio gracias a las personas que consiguió conmover.

Por otra parte en la artesanía lo que prima, aparte de la belleza y armonía de la pieza, es la funcionalidad y la repetición de sus técnicas. Aprender todo lo necesario para dominar una artesanía es un largo camino que, tras años de experiencia y pericia, hará que las manos ganen tal habilidad que aun creando la “misma” pieza sabrán darle ese toque de maestría y originalidad que las haga únicas. Las creaciones artesanales buscan la belleza y la funcionalidad, pero son humildes en su pretensión y no buscan transformar nada más que la cotidianidad de quien les da uso.

Es por lo expuesto en los párrafos anteriores que creemos que la artesanía no es arte, aunque quien la practique sí pueda ser artista. Nosotros estamos realmente orgullosos de ser artesanos.

En la descripción de los arcos made in USA leemos que sus palas están fabricadas con taper o tapering, y es muy probable que no sepamos qué es. La traducción más precisa de taper es ahusar, lo que dicho de una cosa significa que se va reduciendo de forma progresiva de un extremo grueso ha otro más fino.

Esta técnica es muy útil, ya que con ella se consigue reducir en gran medida el peso de las puntas, haciendo arcos más rápidos y más suaves en las últimas pulgadas de apertura, lo cual agradecen los arqueros al no encontrarse un “muro” al final. Este fenómeno lo podemos apreciar en la gráfica de potencia de nuestro BRE, que está fabricado con esta técnica, y en las pulgadas finales su incremento es totalmente regular, careciendo así del “muro”.

Curva de potencia donde se aprecia el efecto del ahusado

El ahusado de pendiente regular, tenga esta pendiente el valor que tenga, es la técnica más común para la fabricación de arcos. Ningún bowyer que se precie fabrica arcos sin aplicarla en sus laminados, excepto los Howard Hill, por respeto a sus diseños originales. Pero en Lignum sabemos que existen más técnicas, dado que nuestra investigación es constante, y de una de nuestras fuentes hemos extraído el siguiente fragmento:

“Unlike many bowyers who use uniform tapered corewood, San Marco uses differentially tapered laminations. This helps him achieve a built-in limb tiller and maximizes the performance of his limb design”
“A diferencia de muchos bowyers que usan láminas para el nucleo de ahusado uniforme, San Marco utiliza láminas con ahusamiento diferencial. Esto le ayuda a lograr un tiller incorporado en sus palas lo que maximiza el rendimiento de sus diseños”

Esta es una técnica usada por algunos fabricantes de alta gama, no es la única que puede llevar a nuestras creaciones al más alto nivel, pero en Lignum Vitae ya la estamos investigando. Próximamente os ofreceremos más noticias al respecto, basadas en nuestras experiencias en el taller.