Estos día se ha publicado el nuevo borrador del Reglamento de Armas, en el se modifican algunos artículos del ya existente como se ha hecho en diferentes ocasiones. Hablamos de una norma de 1993 que ha hido sufriendo modificaciones hasta llegar al cuerpo actual, la última legislación consolidada es la del 23/Octubre/2017.

Al leer algunas opiniones parece que el actual borrador, hasta su aprobación y publicación en el BOE solo es eso, quisiera prohibir toda actividad y venta relacionada con las armas, arcos incluidos. Por ello, siendo parte directamente afectada, hemos tenido que repasar concienzudamente dicho documento. Después de una primera lectura del borrador nos centramos en analizar todo lo concerniente a los arcos. Podemos adelantar que para el mundo del arco no cambiará nada a efectos prácticos. Lo resumimos en estos cuatro puntos.

Primero:

En el artículo 3 del nuevo Reglamento “Clasificación de las armas reglamentadas”, el arco seguirá en la categoría 7ª. 5. Si bien es cierto que aparecen dos nuevas categorías <8ª categoría: Armas acústicas y de salvas.> y <9ª categoría: Armas inutilizadas>. En nada afecta a nuestro mundo, pues no tienen relación con los arcos ni con su uso.

Segundo:

Teniendo el arco su clasificación propia, no ha de confundirse con un arma lúdico deportiva ni con un arma blanca. Esto queda bien reflejado en el artículo 3, donde las primeras aparecen en la categoría 4ª y las segundas en la 5ª. No obstante en el artículo 2 “Definiciones”, queda aclarado esto con la siguiente definición para cada una de ellas.

6. Arma blanca: Arma constituida por una hoja metálica u otro material de características físicas semejantes, cortante o punzante.

21. Arma lúdico deportiva: Arma de airsoft y paintball accionadas por muelle, resorte, aire o gas comprimido, de ánima lisa o rayada, que dispara proyectiles de material a base de polímeros biodegradables, que pueden contener o no líquidos o geles en su interior, los cuales deberán cumplir con la normativa medioambiental.

Claramente estas definiciones dejan fuera de toda duda a los arcos. Lo que sí nos afecta son las definiciones de Arma reglamentaria y Arma reglamentada. Aunque estas no tiene más efecto, si es cierto que antes no existían y ahora quedarán definidas de la siguiente forma.

23. Arma reglamentaria: Todo arma, dispositivo u objeto regulados en este Reglamento.

24. Arma reglamentada: Arma incluida en alguna de las categorías del artículo 3.

Tercero:

Los arcos siguen siendo armas exentas de marcado o punzonado. El artículo 28, en el cual se indica que armas y como han de marcarse, aunque cambia su redacción con respecto a la del anterior Reglamento, sigue obligando a marcar todas las armas de fuego además de las incluidas en el punto 3 del mismo.

3. Las armas de las categorías 3.ª 3, 4.ª y 7.ª 1,2, 3 y 6, serán marcadas de conformidad con lo establecido en la ITC 5.

En este apartado queda claro que el marcado de los arcos no es obligado por ley. A efectos prácticos esto significa que no se puede guiar los arcos, o dicho de otra forma que no se le puede hacer una tarjeta identificativa a cada arco porque no tienen un marcado regulado, aunque puedan traer un nº de serie de la propia casa. Que esto sea así impide que se pueda obligar a comercios, o particulares, a exigir una licencia para la compra-venta ya que no hay datos de un arma concreta a los que adjuntar los datos de la persona física o jurídica que realiza dicha compra.

Cuarto:

Por último comentar que el artículo 149 sí sufre una modificación que implica al mundo del tiro con arco, pues en su punto 5 la nueva redacción queda así:

5. Los Alcaldes podrán autorizar, con los condicionamientos pertinentes para garantizar la seguridad, la apertura y utilización de espacios en los que se pueda hacer uso de armas de aire comprimido de la 4.ª categoría y arcos”.

Antes de este cambio esa autorización sólo la podía conceder la Guardia Civil, previo informe de un Técnico de seguridad en instalaciones de tiro con arco RFETA o equivalente. Así parece que lo poco que cambia es para facilitar algunos trámites, o al menos para liberar de cargas a nuestros agentes de la Guardia Civil.

Como podéis ver en realidad al mundo del tiro con arco este nuevo Reglamento poco o nada le va a afectar. Seguiremos teniendo que llevar nuestra licencia en vigor para llevar el arco de casa a la galería o al campo de tiro, llevarlo desmontado en la medida de lo posible y guardado en una funda o caja para tal efecto. Lo mismo afecta a los cazadores con arco, salvando la distancia de que ellos además han de adaptarse a todas las normativas referentes a su actividad cinegética.

Esperamos haber solucionado todas vuestras dudas sobre la nueva norma y los arcos y os deseamos que salgáis a disfrutar con los vuestros a tirar unas flechas, eso sí siempre dentro de la ley. Buenas flechas y hasta la próxima Nota.

Clasificación morfológica de los arcos, fuente desconocida pero probablemente Balfour, a fines del siglo XIX. Debajo de “A” los arcos son de madera o cuerno, sobre “A” los arcos son de madera y cuerno. Imagen extraída del 2º volumen de “The Traditional Bowyer’s Bible”

En este artículo quisiera aclarar por qué para mi como arquista el concepto de arco tradicional tiene poco que ver con el material con el que se construye o con las categorías que puedan definir las diferentes federaciones arqueras, siempre expuestas a cambios normativos.

Repasando la historia de la arquería encontraremos que los arcos compuestos con diferentes materiales y laminados existen desde prácticamente el inicio de la arquería. Lo que nos indica que los fabricantes han usado todo su ingenio para hacer arcos potentes, resistentes y rápidos, sin importar si para ello debían introducir una nueva técnica o material.

Quizá desde esta perspectiva entendamos fácilmente que el tradicional longbow inglés no se diseñó así por ningún espíritu tradicionalista, sino porque querían fabricar el mejor arma de guerra de su época, o que los indios de las grandes planicies usaron la piel de serpiente y los tendones encolados en el respaldo de sus arcos para darle mayor resistencia y potencia, y no por ser fieles a ningún tipo de tradición.

Las tres gráficas típicas de curva de potencia. Arriba der: arco recto. Arriba izda: arco recurvo. Inferior: arco mecánico o de poleas.

Por eso, porque creo que el concepto de tradición es muy amplio y me duele escuchar en las líneas de tiro como se critica la “tradición” de aquellos que no se ajustan a no se sabe qué idealización del concepto, pienso que es momento de valorar qué significa el término tradicional de una forma razonada e integradora.

Si dividimos los arcos en tres grandes familias: arco recto, recurvo y mecánico; y analizamos la curva de potencia típica de cada uno, encontraremos una nueva forma de ver los arcos.

En la primera y segunda gráfica se ve cómo la energía se acumula a medida que el arco gana apertura y cómo, además, en todo momento el arquero tiene que sostener el máximo pico de fuerza. En cambio en la tercera gráfica encontramos que hay un rápido aumento en la energía acumulada, para después de pasar por una meseta o pico de fuerza tener una caída, haciendo que pasado un momento máximo de potencia la fuerza que el arquero debe hacer para sostener el arco abierto se reduzca por efecto de las poleas.

Portada de la 2ª edición del libro de Dan Bertalan

Si pensamos en lo que acabamos de analizar, rápidamente nos daremos cuenta que en todos los arcos de las dos primeras familias, desde los prehistóricos longbows de fresno y tejo europeos hasta los más modernos recurvos con cuerpos de aleación y palas fabricadas de materiales composite, necesitan que quien los use mantenga un esfuerzo constante y en aumento proporcional con la apertura para dispararlos, lo que no sucede con los arcos mecánicos. Por eso para cualquier arquista un arco que no es mecánico, por defecto, tiene que ser tradicional, siendo esta la única diferencia que nosotros conocemos.

Esta idea puede parecer innovadora o transgresora, pero nada más lejos de la realidad pues ya está presente en la obra de otros autores de la arquería como Saxton Pope, Fred Bear o Dan Bertalan. Este último incluyó en su libro “Traditional Bowyers Encyclopedia”, que es un exhaustivo compendio de fabricantes de arcos tradicionales de USA publicado en 1984, los arcos de Earl Hoyt Jr. cuando este ya estaba en plena producción del TD4 Gold Medalist, arco mundialmente reconocido por ser el mejor diseño de arco “olímpico” de su época. Todo un arco tradicional en su más pura esencia para Dan Bertalan y otros autores.

Espero que este enfoque del concepto de arquería tradicional os resulte interesante y, estéis de acuerdo o en total desacuerdo, me dejéis vuestras opiniones sobre el en los comentarios. Me despedimos hasta la próxima Nota deseándoos buenas sueltas y mejores sensaciones, sean tradicionales o no.

En esta segunda parte (haz clic aquí si deseas leer la primera) nos vamos a arriesgar a ofrecer una traducción al castellano de este preciso término inglés que define nuestra amada profesión, una traducción que va un poco más allá e inventa un nuevo nombre para denominarla.

Como sucede en muchas ocasiones la respuesta llegó gracias a la casualidad. Cierto día tomando café con una amiga, que es licenciada en filología hispánica, le comenté sobre el primer artículo escrito y la imposibilidad que encontraba para hacer una traducción directa inglés-español de la palabra bowyer. No había pasado mucho tiempo cuando me dice tan tranquila:

– Arquista, a arco solo hay que añadirle -ista como en ebanista.

Acababa de crear un neologismo, o lo que es ligual se había inventado una nueva palabra. No es algo tan infrecuente; en todos los idiomas se crean nuevas palabras, en algunas ocasiones por necesidad de nuevas denominaciones, como es nuestro caso, y en otras por simple moda, como cuando se adaptan palabras de otro idioma existiendo términos en el propio (extranjerismos).
Nuestra amiga no le dió mayor importancia a su creación, como quien alumbra palabras cada día, pero lo cierto es que nos pareció tan elegante la forma en que lo hizo que nos vemos obligados a explicarla. En este caso el recurso que utilizó fue el de derivación, donde lo que se hace es añadir prefijos o sufijos a la raíz o lexema de una palabra. Esto quiere decir que había cogido la raíz [arco] y le había añadido el sufijo -ista, que en su segunda acepción la RAE lo define como: sufijo que forma sustantivos que designan generalmente a la persona que tiene determinada ocupación, profesión u oficio. Almacenista, periodista, taxista.

Extracto de la RAE

Al crear una nueva palabra había conseguido justo lo que se buscaba, encontrar una definición propia para nuestro oficio, que es el de diseñar y fabricar arcos, y que esta no pudiera confundirse con los términos deportivos que ya existen. Con arquista Gemma Alonso López, que así se llama nuestra amiga e inventora de palabras, lo consigue a la perfección y de forma elegante. Quedando entonces arquero y arquera para definir a quien se dedica al tiro con arco y arquista para aquellos que nos dedicamos a su diseño y fabricación.

Esperando que este breve artículo os haya gustado os invitamos a emplear dicho término que, a partir de ahora, emplearemos nosotros, como aspirantes al título de “Maestro Arquista”. Hasta que ello suceda, saludos y buenas flechas.

Es frecuente que al ver nuestros trabajos, el de los arquistas, algunas personas sientan admiración y expresen cosas tales como “es una verdadera obra de arte” o “estás echo un artista”. Sabemos que son expresiones coloquiales pero, por su repetición, me han hecho reflexionar. ¿Es realmente un artesano un artista? Personalmente no lo creeo, pues si bien todo artesano lleva un pequeño artista dentro de si, arte y artesanía son dos disciplinas que buscan diferente fin.

En el caso del arte quien lo crea se sirve de diferentes técnicas, artesanales o no, para dar a luz una obra que busca, además de ser única, comunicarse y conectar con el espectador, transmitiendo un mensaje a través de la emoción y el sentimiento. Ya que la función del arte no solo ha de ser estética, a veces ni siquiera eso, sino que ha de alterar el pensamiento y la conciencia de quien lo disfruta para que, incluso cuando este sea efímero, trascienda su tiempo y espacio gracias a las personas que consiguió conmover.

Por otra parte en la artesanía lo que prima, aparte de la belleza y armonía de la pieza, es la funcionalidad y la repetición de sus técnicas. Aprender todo lo necesario para dominar una artesanía es un largo camino que, tras años de experiencia y pericia, hará que las manos ganen tal habilidad que aun creando la “misma” pieza sabrán darle ese toque de maestría y originalidad que la haga única. Las creaciones artesanales buscan la belleza y la funcionalidad, pero son humildes en su pretensión y no buscan transformar nada más que la cotidianidad de quien les da uso.

Es por lo expuesto en los párrafos anteriores que creeo que la artesanía no es arte, aunque quien la practique sí pueda ser artista. Personalmente estoy realmente orgulloso de ser artesano y aun agradeciendo el cumplido creo que exponer esta dibagación puede ser bueno para que se entienda nuestra función.

Sin más que contaros por hoy me despido deseando que vuestras flechas lleguen certeras a su objetivo como mis manos se deslizan por las diferentes maderas y arcos en mi taller.

En castellano no existe un término propio para definir al fabricante y creador de arcos como el que existe en inglés: bowyer. Lo cierto es que en castellano no existe cultura de esta profesión y todos los términos de la arquería se refieren a los deportistas. Así, arquero es todo deportista que se dedique al tiro con arco y maestro arquero es un título que se entrega a los deportistas que lo reclaman al superar cierta puntuación en competición oficial.

Pero, ¿qué es realmente un bowyer y qué hace? Un bowyer no solo es un fabricante de arcos, sino que también ha de ser un ingeniero de diseño a múltiples niveles. Esto es así pues el funcionamiento de sus arcos dependerá de qué materiales escoja y cómo los componga en sus laminados, así como del ahusado que utilice y cómo lo disponga dentro de sus palas. Para ello habrá de determinar los valores ideales a través de pruebas técnicas y datos críticos, dado que aunque las sensaciones son válidas, un arco es una pieza de ingeniería donde sus variables de funcionamiento se pueden y deben medir.

Por si esto fuera poco, también le tocará diseñar su propia herramienta y maquinaria de taller, como son el horno, las hormas, lijadoras especiales, y toda máquina necesaria para los procesos de laminado específicos. Quizá por eso sea tan difícil su traducción. El término requiere dar nombre a una profesión que, a parte de venir del mundo anglosajón, es bastante singular y compleja.

En ocasiones solo nos queda asimilar lo ya está establecido. También podemos abrazar el término toxófilo, de la raíz griega toxou: arco o tiro con arco. Un término que aparece en el volumen Toxophilus (Londres 1545 descárgalo aquí) sobre arquería con longbow inglés, de Roger Ascham. El primer libro sobre arquería, y dedicado al mismísimo rey Enrique VIII. Un apasionante diálogo entre dos eruditos: Philologus “amante del estudio” y Toxophilus “amante del arco” que nos insinúa a través de los siglos que, aún hoy, este es un gremio complicado.

Revisión(25/07/2018): echandole un poco de imaginación hemos inventado un neologismo para tan noble profesión echale un ojo aquí (Bowyer II) y dejame tu opinión.